Este proyecto nació como un reto personal: participar en Inktober explorando la técnica del puntillismo de forma digital. Durante 31 días consecutivos realicé una ilustración diaria, utilizando diferentes pinceles digitales para construir formas, volúmenes, texturas y sombras únicamente a través de puntos.
Elegí el puntillismo porque me interesa especialmente su capacidad para generar detalle y profundidad a partir de un recurso tan sencillo como el punto. El reto me permitió experimentar con la densidad, el ritmo y la distribución de los puntos para crear diferentes acabados y texturas, al mismo tiempo que trabajaba la paciencia, la precisión y la constancia.
A lo largo del proyecto exploré temáticas muy diferentes, desde organismos microscópicos y elementos anatómicos hasta especies extintas, fósiles, objetos y formas relacionadas con el espacio. Cada ilustración me permitió investigar, observar y simplificar, buscando representar la esencia de cada elemento y encontrar la manera de traducir sus características mediante el puntillismo.
Para mí, este Inktober fue mucho más que un ejercicio de dibujo: fue una oportunidad para experimentar con una técnica que normalmente asociamos al dibujo tradicional y descubrir sus posibilidades dentro de la ilustración digital, incorporándola a mi propio lenguaje visual.